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La geometría del silencio. El thriller más terrorífico. Un asesino se pasea por la ciudad. Novela suspenso, thriller, intriga.
Eduardo Agüera Villalobos (Autor)
·
Independently published
· Tapa Blanda
La geometría del silencio. El thriller más terrorífico. Un asesino se pasea por la ciudad. Novela suspenso, thriller, intriga. - Eduardo Agüera Villalobos
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Reseña del libro "La geometría del silencio. El thriller más terrorífico. Un asesino se pasea por la ciudad. Novela suspenso, thriller, intriga."
Te atrapa desde sus primeras páginas.
atendieran a desconocidos. Pero el asesino seguía entrando.
Como si no necesitara forzar nada.
Como si comprendiera algo que los demás ignoraban.
La investigación se convirtió en un laberinto psicológico más que criminal. Sin pruebas materiales, la policía dependía de patrones invisibles: horarios, rutinas, soledades. ¿Observaba durante semanas? ¿Conocía a las víctimas desde antes? ¿Elegía al azar o respondía a un criterio íntimo, secreto?
Cada nueva muerte añadía una pregunta, nunca una respuesta.
En una década marcada por tensiones políticas y silencios oficiales, estos crímenes eran un eco sin autor. No había reivindicación, no había mensaje, no había firma. Solo mujeres que dejaban de respirar en habitaciones cerradas desde adentro.
Y un asesino que parecía entender la arquitectura emocional de sus víctimas mejor que nadie.
Porque para entrar sin violencia no basta con habilidad.
Hace falta confianza.
Y eso era lo verdaderamente aterrador.
El 14 de octubre de 1974 amaneció con una neblina espesa que parecía haber bajado durante la madrugada para instalarse, obstinada, sobre los techos bajos de Flores. En la ciudad de Buenos Aires, la primavera todavía no lograba imponerse del todo y el aire tenía un olor húmedo a hojas aplastadas contra el asfalto.
Marta Villar no respondió el teléfono.
La vecina del 3°B llamó tres veces antes de decidir bajar. No era propio de Marta dejar sonar el aparato. A las nueve en punto solía estar tomando mate en la cocina, con la radio encendida en volumen bajo. A las nueve y cuarto, regaba las plantas del balcón. A las diez menos diez, salía rumbo al colegio nocturno donde enseñaba historia.
A las diez y diecisiete, la vecina usó la llave que Marta le había dado "por cualquier cosa".
La puerta no ofreció resistencia.