Las crónicas del reino flotante. Novela juvenil de aventuras épicas. Para lectores de 9 a 12 años.
Reseña del libro "Las crónicas del reino flotante. Novela juvenil de aventuras épicas. Para lectores de 9 a 12 años."
Hay una edad mágica, entre los nueve y los doce años, donde el mundo aún no ha perdido su brillo de misterio y donde una tarde de verano puede contener una vida entera de aventuras. Para Manuel y su pandilla, ese verano fue el límite entre la infancia y algo nuevo, un verano que comenzó con rodillas raspadas y terminó con leyendas.
El escenario de sus hazañas no era una selva inexplorada ni un océano proceloso, sino el Parque del Oeste. Para los adultos, era un simple rectángulo de césped reseco, unos columpios oxidados y un estanque con más algas que agua. Pero para ellos, bajo la dirección de Manuel, el parque se transformaba.
Manuel no era el más fuerte, ni el más rápido, pero tenía el don de la visión. Donde otros veían un sauce llorón, él veía la tienda de campaña de un emir. Donde otros veían la valla del parque, él veía las murallas de una ciudad asediada. Sus amigos confiaban en esa visión, porque los hacía sentirse héroes.
Allí estaban Antonio, el pragmático ingeniero del grupo, siempre con los bolsillos llenos de cuerdas y herramientas; Juan y Pedro, gemelos inseparables y maestros de la emboscada; Ana, la estratega astuta y la más rápida trepadora; María, cuya risa era contagiosa y cuyo coraje en los momentos críticos sorprendía a todos; Sara, la observadora silenciosa que siempre encontraba los mejores escondites; Rodrigo, el impaciente guerrero con una espada de madera siempre en alto; y Pablo, el más joven, pero dotado de un mapa en la cabeza que nunca fallaba.
Eran nueve al principio. Una unidad perfecta. Hasta que llegó la gran sequía, y con ella, el descubrimiento que cambiaría sus vidas. Y antes de que el primer capítulo de su verdadera aventura se cerrara, un décimo miembro se uniría a sus filas, trayendo consigo la llave de un mundo olvidado. Esta es la historia de cómo diez niños del barrio se convirtieron en los guardianes de un reino entre tiempos.